El jardín de infantes es una de las etapas más importantes para el desarrollo motriz, social y emocional de los niños. En los últimos dos años, este proceso de adaptación y crecimiento se vio interrumpido, por lo que acompañar a los más chicos se volvió una tarea de todos. Padres, docentes, psicopedagogos y hasta psicólogos trabajaron siguiendo el mismo objetivo: avanzar en la educación priorizando el bienestar de los pequeños.
Vuelta a las aulas: Cómo prepararse para el primer día en el jardín de infantes“Jardín es mucho más importante de lo que uno cree”, aseguró Viviana Páez Murga, docente y psicopedagoga concepcionense. Además de su ejercicio como docente, trabaja en un consultorio donde atiende a niños con dificultades y forma parte de un equipo de orientación escolar.
Aprendizaje atrasado
Páez Murga explicó que se generó un atraso académico que afecta directamente al aprendizaje de los niños. “Los que han estado encerrados en el jardín de cuatro no socializaron, se les sumaron miedos como la separación con la mamá y el papá, no aprendieron a reconocer que son personas diferentes a los padres o a no hacer berrinches. Todas esas cosas se van limando socialmente en el jardín”, comentó.
Jardines maternales: el desafío de la adaptación con los "bebés pandemia"En el jardín de infantes también se trabaja en el lenguaje y en las habilidades corporales. Esta motricidad se estimula con el juego, para “ir adquiriendo virtudes y habilidades necesarias como el orden, la solidaridad y el respeto por el otro”. Los infantes afectados por la pandemia no tuvieron esta estimulación, por lo que se produjo un “desfasaje de maduración”. La profesional sostuvo: “Los espacios de madurez que tendrían que haber terminado durante la ambientación en el jardín de cuatro, se han prolongado hasta el segundo semestre del jardín de cinco, y es muchísimo”.
Puliendo detalles para el regreso a clasesAdemás, contó que en el colegio donde trabaja, las maestras se enfocaron en hacer uso de múltiples estrategias y juegos para que los alumnos logren adquirir algunos contenidos en clases de 20 o 30 minutos, ya que en 2020 los encuentros se realizaban por medio de internet y era difícil mantener la atención de los chicos por períodos largos de tiempo. Además, se realizó un seguimiento minucioso de cada familia y del estado general del niño.
Vuelta a clases: "es probable que tengamos algunos casos de covid-19", advirtió Medina RuizPáez Murga notó que la pandemia ayudó a las maestras a “ver a la persona en sí y a su contexto”, más allá de lo académico. “El objetivo primordial ha sido ver que los chicos estén bien anímicamente. Un niño que está bien recupera lo académico en dos meses, pero si el niño viene arrastrando problemas fijos, no va a aprender ni ahora, ni el año que viene”, manifestó.
Presencialidad compleja
A mediados de 2021 se presentó un nuevo desafío: intentar volver al ritmo de la presencialidad incluyendo todos los protocolos de sanidad requeridos. “Era formarnos todos en una nueva manera de ingresar a la escuela, separar bancos, salir de manera organizada”, contó la docente.
Los tucumanos prefieren “tarjetear” el uniforme para la vuelta a clasesAdemás, compartió la situación de los niños de primer grado: “Los chicos estaban muy asustados, lloraron muchísimo. Estaban angustiados porque no veían bien la cara de sus maestras y no reconocían las caras de sus compañeros”. Del mismo modo, los de jardín también actuaron diferente: algunos se aislaban, otros se sentaban muy lejos de sus compañeros, lloraban o se mostraban alterados.
Vuelta a clases: el barbijo no se usará en el nivel inicialEn este contexto, la participación de los psicólogos ha sido más frecuente que en situaciones normales.
Viviana Páez Murga finalizó el mensaje acentuando que lo primordial es el acompañamiento a los más chicos. “Una de las preguntas importantes es: ¿Cuál es el lugar del aprendizaje en la familia? Es necesario que haya persistencia, los padres tienen que tener ganas de que sus hijos aprendan lo más que puedan”.
Carla Caringelli, mamá de Emilia -nena ingresante a primer grado- comentó que el inicio del jardín de cuatro fue complicado, con un seguimiento casi nulo de parte de la institución a la que asistía su hija. Sin embargo, a mitad de 2020 se habilitó la plataforma virtual y comenzaron a tener clases frecuentemente. “Del colegio sí se puso mucho empeño en hacer el seguimiento a los chicos, pero no hubo acompañamiento de los padres”, aseguró.
En jardín de cinco, con la modalidad semipresencial, “el contacto de la institución con los padres y los chicos era mayor”. Caringelli destacó la predisposición del colegio a enfrentarse a los cambios, guiar a los padres y contar con la participación de un grupo pedagógico.
Muchos desconectados
“Si intentaron, de alguna manera, estar presentes. Pero hubo muchos compañeritos que tuvieron problemas, incluso algunos no se conectaron jamás a la virtualidad”, lamentó.
Por su parte, Cristina Lazarte compartió la situación de su hijo Alex y su grupo en el año 2020. “Los chicos no se conocían, no llegaron a entablar relación, con el docente se manejó el primer año virtual con cuadernillos de actividades proporcionados por el Ministerio y los docentes”, contó.
Sin embargo, la llegada de la presencialidad en 2021 mejoró el panorama. “En lo personal, su aprendizaje fue bastante bueno, pudo reforzar lo que había visto en la casa, tuvo el apoyo más que nada del docente”, dijo y aseguró que los docentes manejaban un grupo de padres donde realizaban el seguimiento y respondían dudas.
Por último, Valeria, quien no quiso dar su nombre completo, comentó a LA GACETA la experiencia de una de sus hijas, Eugenia. “El jardín de cuatro fue totalmente virtual y era muy difícil enseñar los hábitos que se enseñan en jardín”, expresó. Aún cuando los maestros hacían un gran esfuerzo para mantener la atención de los niños con material didáctico, “los chicos no aguantaban una hora entera siguiendo la clase”.
Asimismo, manifestó que el colegio “era solamente una guía”, mientras que los padres se encargaban de enseñar los conceptos a sus hijos. “Gran parte del proceso era gracias a los padres; el colegio sólo era el que mandaba las tareas”, expresó.
Valeria aseguró que se presentó una evolución muy grande una vez que los chicos volvieron a la presencialidad. Efectivamente, lo fundamental para los infantes es el contacto con sus pares para potenciar el aprendizaje. (Producción periodística: Bárbara Nieva)